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	<title><![CDATA[APUNTES REVOLUCIONARIOS]]></title>
	<link>http://ubipus.obolog.com</link>
	<description>UN CONJUNTO DE CONJURAS POCO NECIAS</description>
	<language>es-es</language>
	<pubDate>Sat, 22 Nov 2008 13:55:08 +0100</pubDate>
	<lastBuildDate>Sat, 22 Nov 2008 13:55:08 +0100</lastBuildDate>
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		<title><![CDATA[APUNTES REVOLUCIONARIOS]]></title>
		<link>http://ubipus.obolog.com</link>
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	<item>
		<title>PLAN DE OPERACIONES</title>
		<link>http://ubipus.obolog.com/plan-operaciones-8897</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p align="left">
<strong>Se&ntilde;ores de la Excelent&iacute;sima Junta Gubernativa de las Provincias Unidas del R&iacute;o de la Plata:</strong>
</p>
<p align="left">
<br />
<strong>Volar a la esfera de la alta y digna protecci&oacute;n de V. E. los pensamientos de este Plan, en cumplimiento de la honorable comisi&oacute;n con que me ha honrado, si no es ambici&oacute;n del deseo, es a lo menos un reconocimiento de gratitud a la Patria; ella solamente es el objeto que debe ocupar las ideas de todo buen ciudadano, cuya sagrada causa es la que me ha estimulado a sacrificar mis conocimientos en obsequio de su libertad, y desempe&ntilde;o de mi encargo. Tales son los justos motivos que al prestar el m&aacute;s solemne juramento ante ese Superior Gobierno hice presente a V. E., cuando, en atenci&oacute;n a las objeciones que expuse, convencido de las honras, protest&oacute; V. E. que nunca podr&iacute;an desconceptuarse mis conocimientos, si ellos no llegaban a llenar el hueco de la grande obra.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>En esta atenci&oacute;n y cumplimiento de mi deber, ser&iacute;a un reo de lesa patria, digno de la mayor execraci&oacute;n de mis conciudadanos, indigno de la protecci&oacute;n y gracias que ella dispensa a sus defensores, si habi&eacute;ndose hecho por sus representantes en mi persona, la confianza de un asunto en que sus ideas han de servir para regir en parte m&oacute;vil de las operaciones que han de poner a cubierto el sistema continental de nuestra gloriosa insurrecci&oacute;n, no me desprendiese de toda consideraci&oacute;n aun para con la Patria misma, por lisonjear sus esperanzas con la vil hipocres&iacute;a y servil adulaci&oacute;n de unos pensamientos contrarios, que en lugar de conducirla a los grandes fines de la obra comenzada, s&oacute;lo fuesen causa de desmoronar los d&eacute;biles cimientos de ella; y en esta virtud, el car&aacute;cter de la comisi&oacute;n y el m&iacute;o, combinando un torrente de razones, las m&aacute;s s&oacute;lidas y poderosas, uniformando sus ideas, me estrechan indispensablemente a manifestarme con toda la integridad propia de un verdadero patriota.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>La verdad es el signo m&aacute;s caracter&iacute;stico del hombre de bien; la resignaci&oacute;n, el honor y la grandeza de &aacute;nimo en las arduas empresas, son las se&ntilde;ales m&aacute;s evidentes de un coraz&oacute;n virtuoso, verdadero amante de la libertad de su patria; tales son los principios que me he propuesto seguir para desenvolver el c&uacute;mulo de reflexiones que me han parecido m&aacute;s conducentes para la salvaci&oacute;n de la Patria, en el presente plan, sin que preocupaci&oacute;n alguna pol&iacute;tica sea capaz de trastornar ni torcer la rectitud de mi car&aacute;cter y responsabilidad. El emprendimiento de la obra de nuestra libertad, a la verdad, es tan grande, que por su aspecto tiene una similitud con los palacios de Siam, que con tan magn&iacute;ficas entradas, no presentan en su interior sino edificios bajos y d&eacute;biles, pero la Providencia que desde lo alto examina la justicia de nuestra causa, la proteger&aacute;, sin duda, permitiendo que de los desastres saquemos lecciones las m&aacute;s importantes. Porque aunque algunos a&ntilde;os antes de la instalaci&oacute;n del nuevo gobierno se pens&oacute;, se habl&oacute;, y se hicieron algunas combinaciones para realizar la obra de nuestra independencia; &iquest;diremos que fueron medios capaces y suficientes para realizar la obra de la independencia del Sud, pensarlo, hablarlo y prevenirlo? &iquest;Qu&eacute; sacrificios hemos hecho, en qu&eacute; emprendimientos, que sean suficientes para que podamos tributarnos loores perpetuos por la preferencia de la primac&iacute;a? &iquest;Qu&eacute; planos y combinaciones han formado m&aacute;s laboriosas &aacute;reas, para evitar que se desplome un edificio que sin pensar en la solidez que debe estribar sus cimientos, queremos levantar con tanta precipitaci&oacute;n? Perm&iacute;taseme decir aqu&iacute;, que a veces la casualidad es la madre de los acontecimientos, pues si no se dirige bien una revoluci&oacute;n, si el esp&iacute;ritu de intriga y ambici&oacute;n sofoca el esp&iacute;ritu p&uacute;blico, entonces vuelve otra vez el estado a caer en la m&aacute;s horrible anarqu&iacute;a. Patria m&iacute;a, &iexcl;cu&aacute;ntas mutaciones tienes que sufrir! &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n, noble y grande Washington, las lecciones de tu pol&iacute;tica? &iquest;D&oacute;nde las reglas laboriosas de la arquitectura de tu grande obra? Tus principios y tu r&eacute;gimen ser&iacute;an capaces de conducirnos, proporcion&aacute;ndonos tus luces, a conseguir los fines que nos hemos propuesto.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>En esta verdad las historias antiguas y modernas de las revoluciones nos instruyen muy completamente de sus hechos, y debemos seguirlos para consolidar nuestro sistema, pues yo me pasmo al ver lo que llevamos hecho hasta aqu&iacute;, pero temo, a la verdad, que si no dirigimos el orden de los sucesos con la energ&iacute;a que es propia (y que tantas veces he hablado de ella) se nos desplome el edificio; pues el hombre en ciertos casos es hijo del rigor, y nada hemos de conseguir con la benevolencia y la moderaci&oacute;n; &eacute;stas son buenas, pero no para cimentar los principios de nuestra obra; conozco al hombre, le observo sus pasiones, y combinando sus circunstancias, sus talentos, sus principios y su clima, deduzco, por sus antecedentes, que no conviene sino atemorizarle y obscurecerle aquellas luces que en otro tiempo ser&aacute; l&iacute;cito iluminarle; mi discurso ser&iacute;a muy vasto sobre esta materia, y no crey&eacute;ndolo aqu&iacute; necesario, no trato de extenderlo, pero deduciendo la consecuencia tendamos la vista a nuestros tiempos pasados y veremos que tres millones de habitantes que la Am&eacute;rica del Sud abriga en sus entra&ntilde;as han sido manejados y subyugados sin m&aacute;s fuerza que la del rigor y capricho de unos pocos hombres; v&eacute;ase pueblo por pueblo de nuestro vasto continente, y se notar&aacute; que una nueva orden, un mero mandato de los antiguos mandones, ha sido suficiente para manejar miles de hombres, como una m&aacute;quina que compuesta de inmensas partes, con el toque de un solo resorte tiene a todos en un continuo movimiento, haciendo ejercer a cada una sus funciones para que fue destinada.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>La moderaci&oacute;n fuera de tiempo no es cordura, ni es una verdad; al contrario, es una debilidad cuando se adopta un sistema que sus circunstancias no lo requieren; jam&aacute;s en ning&uacute;n tiempo de revoluci&oacute;n, se vio adoptada por los gobernantes la moderaci&oacute;n ni la tolerancia; el menor pensamiento de un hombre que sea contrario a un nuevo sistema, es un delito por la influencia y por el estrago que puede causar con su ejemplo, y su castigo es irremediable.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>Los cimientos de una nueva rep&uacute;blica nunca se han cimentado sino con el rigor y el castigo, mezclado con la sangre derramada de todos aquellos miembros que pudieran impedir sus progresos; pudiera citar los principios de la pol&iacute;tica y resultados que consiguieron los principales maestros de las revoluciones, que omito el hacerlo por ser notorias sus historias y por no diferir algunas reflexiones que se me ofrecen &ldquo;acerca de la justicia de nuestra causa, de la confianza que debemos tener en realizar nuestra obra, de la conducta que nos es m&aacute;s propicia observar, como igualmente de las dem&aacute;s m&aacute;ximas que podr&aacute;n garantizar nuestros emprendimientos&rdquo;.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>En esta atenci&oacute;n, ya que la Am&eacute;rica del Sud ha proclamado su independencia, para gozar de una justa y completa libertad, no carezca por m&aacute;s tiempo de las luces que se le han encubierto hasta ahora y que pueden conducirla en su gloriosa insurrecci&oacute;n. Si no se dirige bien una revoluci&oacute;n, si el esp&iacute;ritu de intriga, ambici&oacute;n y ego&iacute;smo sofoca el de la defensa de la patria, en una palabra: si el inter&eacute;s privado se prefiere al bien general, el noble sacudimiento de una naci&oacute;n es la fuente m&aacute;s fecunda de todos los excesos y del trastorno del orden social. Lejos de conseguirse entonces el nuevo establecimiento y la tranquilidad interior del estado, que es en todos tiempos el objeto de los buenos, se cae en la m&aacute;s horrenda anarqu&iacute;a, de que se siguen los asesinatos, las venganzas personales y el predominio de los malvados sobre el virtuoso y pac&iacute;fico ciudadano.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>El caso y la fatalidad son las disculpas de la indiscreci&oacute;n y la flaqueza. El hombre animoso hace salir a luz los ocasos para utilizarlos, y sus enemigos son los que se rinden al yugo de la fatalidad. El que tiene gran coraz&oacute;n, esp&iacute;ritu y alma elevada, manda a la fortuna, o m&aacute;s bien la fortuna no es sino la reuni&oacute;n de estas cualidades poderosas, pero como su brillo amedrenta al vulgo y excita la envidia, ser&aacute; feliz quien pueda hermanarlas con la moderaci&oacute;n que las hace excusables.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>No admiremos la Providencia ni desconfiemos de ella, recordando que de las fatalidades m&aacute;s desastradas, saca las grandes e important&iacute;simas lecciones que determinan el destino del mundo. La mano dio luz al sol y a los astros, y hace girar los cielos, humilla a veces los tronos, borra los imperios, as&iacute; como desde el polvo encumbra a lo sumo de la grandeza a un mortal desconocido, demostrando al Universo que los mortales, los imperios, los tronos, los cielos y los astros, son nada en comparaci&oacute;n de su poder.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>Sentemos ante todo un principio: la filosof&iacute;a que reina en este siglo demuestra la ridiculez de la grandeza y las contingencias a que est&aacute; expuesta. La insubsistencia perpetua y continuada de la corona de Espa&ntilde;a, lo est&aacute; evidenciando; la familia real envilecida, hab&iacute;a ya dejado de serlo y perdido sus derechos; el 25 de mayo de 1810, que har&aacute; c&eacute;lebre la memoria de los anales de Am&eacute;rica, nos ha demostrado esto, pues hace veinte a&ntilde;os, que los delitos y las tramas de sus inicuos mandones y favoritos le iban ya preparando este vuelco.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>Por mejor decir, no se la ha destronado ni derribado del solio, sino que se la ha hundido debajo de las plantas; y jam&aacute;s pudo presentarse a la Am&eacute;rica del Sud oportunidad m&aacute;s adecuada para establecer una r&eacute;plica sobre el cimiento de la moderaci&oacute;n y la virtud.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>La familia de los Borbones estaba en el suelo, y ninguno de sus cobardes amigos acudi&oacute; a tiempo a darle la mano; no era menester m&aacute;s que dejarla dormir y olvidarla. As&iacute;, pues, cuando las pasiones del hombre andan sueltas, &iexcl;cu&aacute;n horrible, pero cu&aacute;n interesante, es el observarle! Entonces sale a lo claro lo m&aacute;s escondido de su coraz&oacute;n, entonces la vista puede seguir por las vueltas y revueltas de aquel laberinto inescrutable los estragos del odio, los arrebatos de la ambici&oacute;n, el desenfreno de la codicia, los &iacute;mpetus de vanagloria y los proyectos de engrandecimiento.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>Hay hombres de bien (si cabe en los ambiciosos el serlo) que detestan verdaderamente todas las ideas de los gobiernos mon&aacute;rquicos, cuyo car&aacute;cter se les hace terrible, y que quisieran, sin derramamiento de sangre, sancionar las verdaderas libertades de la patria; no profesan los principios abominables de los turbulentos, pero como tienen talento, algunas virtudes pol&iacute;ticas, y buen cr&eacute;dito, son otro tanto m&aacute;s de temer; y a &eacute;stos sin agraviarlos (porque alg&uacute;n d&iacute;a ser&aacute;n &uacute;tiles) debe separ&aacute;rselos; porque, unos por medrar, otros por mantenerse, cu&aacute;les por inclinaci&oacute;n a las tramas, cu&aacute;les por la ambici&oacute;n de los honores, y el menor n&uacute;mero por el deseo de la gloria, o para hablar con m&aacute;s propiedad, por la vanidad de la nombrad&iacute;a, no son propios por su car&aacute;cter para realizar la grande obra de la libertad americana, en los primeros pasos de su infancia.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>A la verdad, me rebajar&iacute;a de mi car&aacute;cter y del concepto que se tiene formado hacia mi persona si negase los obst&aacute;culos e inconvenientes que atropellando mis deseos desconsolaban mi &aacute;nimo, aunque conceb&iacute;a algunas veces medios para allanarlos. Otros, en mi lugar, lejos de confundirse transformar&iacute;an, como hace la verdadera destreza, los obst&aacute;culos en medios, hollar&iacute;an los estorbos, y aun los procurar&iacute;an para complacerse en superarlos; en fin, yo titube&eacute; en medio de las mayores dificultades, temiendo el empezar, y ansiando el acabar, excitado por mi adhesi&oacute;n a la Patria, contenido por los escr&uacute;pulos y agitado entre la esperanza del &eacute;xito y el temor del malogro.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>En esta virtud, habi&eacute;ndome hecho cargo de todo, resolv&iacute; entregarme a la marea de los acontecimientos, porque las empresas arduas siempre presentan grandes dificultades, y, por consiguiente, grandes remedios; pues huir cuando se va a dar la batalla, no s&oacute;lo es cobard&iacute;a sino aun traici&oacute;n; y en este estado me puse en manos de la Providencia, a fin de que dirigiese mis conocimientos acerca de la causa m&aacute;s justa y m&aacute;s santa, pues si se malograse el fruto de mis intentos, la recompensa, creo, quedar&iacute;a cifrada en la gloria de haberlos emprendido.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>En cuya atenci&oacute;n y consecuencia, la sensibilidad y una extremada energ&iacute;a son los elementos m&aacute;s grandes de la naturaleza y los m&aacute;s propios para realizar una grande obra, porque entonces los &aacute;nimos generosos se desenvuelven en medio de las m&aacute;s horrorosas tempestades, aumentando sus fuerzas a proporci&oacute;n de los peligros que los amenazan, y consiguientemente unos hombres de este coraz&oacute;n son capaces de las acciones m&aacute;s heroicas, y aun de conducir con su pol&iacute;tica las tramas m&aacute;s largas y formales, donde se cifre la vida de un hombre y el destino de un estado.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>No se me podr&aacute; negar que en la tormenta se maniobra fuera de regla, y que el piloto que salva el bajel, sea como fuere, es acreedor a las alabanzas y a los premios; este principio es indudable, m&aacute;xime cuando se ci&ntilde;e a la necesidad absoluta como &uacute;nico medio para la consecuci&oacute;n de lo que se solicita.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>Las m&aacute;ximas que realizan este plan y hago presentes son, no digo las &uacute;nicas practicables, sino las mejores y m&aacute;s admisibles, en cuanto se encaminen al desempe&ntilde;o y gloria de la lid en que estamos tan empe&ntilde;ados.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>&iquest;Qui&eacute;n dudar&aacute; que a las tramas pol&iacute;ticas, puestas en ejecuci&oacute;n por los grandes talentos, han debido muchas naciones la obtenci&oacute;n de su poder y de su libertad? Muy poco instruido estar&iacute;a en los principios de la pol&iacute;tica, las reglas de la moral, y la teor&iacute;a de las revoluciones, quien ignorase de sus anales las intrigas que secretamente han tocado los gabinetes en iguales casos: y, &iquest;diremos por esto que han perdido algo de su dignidad, decoro y opini&oacute;n p&uacute;blica en lo m&aacute;s principal? Nada de eso: los pueblos nunca saben, ni ven, sino lo que se les ense&ntilde;a y muestra, ni oyen m&aacute;s que lo que se les dice.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>En el orden moral, hay ciertas verdades matem&aacute;ticas en que todos convienen, as&iacute; como todos admiten los hechos incontestables de la f&iacute;sica.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>Preg&uacute;ntesenos a cada uno qu&eacute; figura tiene el sol, y responderemos un&aacute;nimes que redonda; preg&uacute;ntesenos tambi&eacute;n sobre los bienes de la esclavitud y males de la libertad, y nos parecer&aacute;n &eacute;stos preferibles a aqu&eacute;llos, porque siendo poco numerosos unos y otros, queremos naturalmente la mayor suma de bienes, de la cual s&oacute;lo hay que separar una cantidad peque&ntilde;a de males.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>Pero cuando vengamos a los medios de formar la mayor suma de estos bienes, y la segregaci&oacute;n m&aacute;s considerable de estos males, entonces falta la unanimidad, el problema divide las opiniones y los debates comienzan.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>Tal ser&iacute;a el estado en que nos encontrar&iacute;amos, si no nos uniesen generalmente los intereses de la Patria; &iquest;y qui&eacute;n de vosotros, se&ntilde;ores, ser&iacute;a capaz de poner en cuesti&oacute;n la libertad y felicidad de ella, no teniendo sino unos conocimientos superficiales de las causas secretas de la revoluci&oacute;n? &iquest; Acaso se necesit&oacute; m&aacute;s fortaleza el 25 de mayo de 1810, para derribar los colosos de la tiran&iacute;a y despotismo; que se necesita para erigir los cimientos de nuestro nuevo edificio? Desembar&aacute;cese el suelo de los escombros, quiero decir; concluyamos con nuestros enemigos, reformemos los abusos corrompidos y p&oacute;ngase en circulaci&oacute;n la sangre del cuerpo social extenuado por los antiguos d&eacute;spotas, y de este modo se establecer&aacute; la santa libertad de la Patria.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>Y en consecuencia creer&iacute;a no haber cumplido, tanto con la comisi&oacute;n con que se me ha honrado, como con la gratitud que debo a la Patria, si no manifestase mis ideas seg&uacute;n y c&oacute;mo las siente el coraz&oacute;n m&aacute;s propias, y los conocimientos que me han franqueado veinticinco a&ntilde;os de estudio constante sobre el coraz&oacute;n humano, en cuyo, sin que me domine la vanidad, creo tener alg&uacute;n voto en sus funciones intelectuales; y por lo contrario, si moderando mis reflexiones no mostrase los pasos verdaderos de la felicidad, ser&iacute;a un reo digno de la mayor execraci&oacute;n; y as&iacute; no debe escandalizar el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa, aun cuando tengan semejanza con las costumbres de los antrop&oacute;fagos y caribes. Y si no, &iquest;por qu&eacute; nos pintan a la libertad ciega y armada de un pu&ntilde;al? Porque ning&uacute;n estado envejecido o provincias, pueden regenerarse ni cortar sus corrompidos abusos, sin verter arroyos de sangre.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>Hablemos con franqueza: hasta ahora s&oacute;lo hemos conocido la especulativa de las conspiraciones, y como tal cuando tratamos de pasar a la pr&aacute;ctica nos amilanamos. Pues no; no son &eacute;stas las lecciones que nos han ense&ntilde;ado y dado a conocer los maestros de las grandes revoluciones; f&iacute;jese la vista sobre los anales de las historias del Norte, de la Francia, etc., y aun de la misma Espa&ntilde;a, y se observar&aacute; las tramas y astucias pol&iacute;ticas, &uacute;nicamente dirigidas a conseguir por todo camino aquellos fines a que han aspirado. Se ha repetido muchas veces, que la necesidad es madre de la industria, y que su car&aacute;cter halag&uuml;e&ntilde;o, pintado con los bellos colores de una filosof&iacute;a sutil, invierte su estudio y destreza por medio de la seducci&oacute;n y la intriga, teniendo a veces su origen m&aacute;s o menos noble, seg&uacute;n las circunstancias.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>&Uacute;ltimamente, demos un car&aacute;cter m&aacute;s solemne a nuestro edificio, miremos s&oacute;lo a la Patria, y cuando la Constituci&oacute;n del Estado afiance a todos el goce leg&iacute;timo de los derechos de la verdadera libertad, en pr&aacute;ctica y quieta posesi&oacute;n, sin consentir abusos, entonces resolver&iacute;a el Estado Americano el verdadero y grande problema del contrato social; pues establecer leyes cuando han de desmoronarse al menor &iacute;mpetu de un blando c&eacute;firo, deposit&aacute;ndolas dentro de un edificio, cuyos cimientos tan poco s&oacute;lidos no presentan a&uacute;n m&aacute;s que vanas y quim&eacute;ricas esperanzas, exponiendo la libertad de la Patria, la impotencia, que quiz&aacute; al menor impulso de nuestros enemigos, envolvi&eacute;ndonos en arroyos de sangre, tremolen otra vez sobre nuestras ruinas el estandarte antiguo de la tiran&iacute;a y despotismo; y por la debilidad de un gobierno se malograr&iacute;a entonces las circunstancias presentes, y m&aacute;s favorables a una atrevida empresa, que se inmortalizar&iacute;a en los anales de Am&eacute;rica, y desvanecidas nuestras esperanzas ser&iacute;amos v&iacute;ctimas del furor y de la rabia.</strong>
</p>
<p align="left">
<strong>Y en consecuencia de todo lo expuesto, pasando ya a la exposici&oacute;n de los art&iacute;culos que contiene la comisi&oacute;n de mi cargo, por el orden y seg&uacute;n instruye su contenido, dice:</strong>
</p>
<h3 style="margin: auto 0cm" align="left"><span class="mw-headline">Art&iacute;culo 1&deg;</span></h3>
<p align="left">
<strong>En cuanto a la conducta gubernativa m&aacute;s conveniente a las opiniones p&uacute;blicas, y conducente a las operaciones de la dignidad de este Gobierno, debe ser las que instruyen las siguientes reflexiones:</strong>
</p>
<ol>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Sentado el principio que en toda revoluci&oacute;n hay tres clases de individuos: la primera, los adictos al sistema que se defienden; la segunda, los enemigos declarados y conocidos; la tercera, los silenciosos espectadores, que manteniendo una neutralidad, son realmente los verdaderos ego&iacute;stas; bajo esta suposici&oacute;n, la conducta del Gobierno en todas las relaciones exteriores e interiores, con los puertos extranjeros y sus agentes o enviados p&uacute;blicos y secretos, y de las estratagemas, proposiciones, sacrificios, regalos, intrigas, franquicias y dem&aacute;s medios que sean menester poner en pr&aacute;ctica, debe ser silenciosa y reservada, con el p&uacute;blico, sin que nuestros enemigos, ni aun la parte sana del pueblo, lleguen a comprender nada de sus enemigos exteriores e interiores podr&iacute;an rebatirnos las m&aacute;s veces nuestras diligencias; lo segundo, porque adem&aacute;s de comprometer a muchos de aquellos instrumentos de quienes fuese preciso valernos ocasion&aacute;ndoles su ruina, tambi&eacute;n perder&iacute;amos la protecci&oacute;n de tales resortes para en lo sucesivo, y lo que es m&aacute;s, la opini&oacute;n p&uacute;blica; y lo tercero, porque mostrando s&oacute;lo los buenos efectos de los resultados de nuestras especulaciones y tramas, sin que los pueblos penetren los medios ni resortes de que nos hemos valido, atribuyendo &eacute;stos sus buenos efectos a nuestras sabias disposiciones, afianzaremos m&aacute;s el concepto p&uacute;blico, y su adhesi&oacute;n a la causa, haciendo que tributen cada d&iacute;a mayor respeto y holocausto a sus representantes; y as&iacute; obviaremos quiz&aacute; las diferentes mutaciones a que est&aacute; expuesto el Gobierno. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>A todos los verdaderos patriotas, cuya conducta sea satisfactoria, y tengan dado de ella pruebas relevantes, si en algo delinquiesen, que no sea concerniente al sistema, d&eacute;bese siempre tener con &eacute;stos una consideraci&oacute;n, extremada bondad: en una palabra, en tiempo de revoluci&oacute;n, ning&uacute;n otro [delito] debe castigarse, sino el de incidencia y rebeli&oacute;n contra los sagrados derechos de la causa que se establece; y todo lo dem&aacute;s debe disimularse. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>En todos los empleos medios, despu&eacute;s que se hallen ocupados por &eacute;stos, la carrera de sus ascensos debe ser muy lenta, porque conceptuando que el establecimiento radicado de nuestro sistema, es obra de algunos a&ntilde;os, todos aspirar&iacute;an a generales y magistrados; y para obviar esto deben establecerse premios, como escudos, columnas, pir&aacute;mides, etc., para premiar las acciones de los guerreros, y adormecer con estos enga&ntilde;os a aquellos descontentos que nunca faltan, y exigen por su avaricia m&aacute;s de lo que merecen. &iquest; Pues en qu&eacute; se perjudica a la Patria que un ciudadano lleve el brazo lleno de escudos, ni que su nombre est&eacute; escrito en un paraje p&uacute;blico, cuando de ello no resulta gravamen al erario? Y as&iacute; con &eacute;stos debe ser la conducta seg&uacute;n y como llevo referido. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Con los segundos debe observar el Gobierno una conducta muy distinta, y es la m&aacute;s cruel y sanguinaria; la menor especie debe ser castigada, y aun en los juicios extraordinarios y asuntos particulares debe siempre preferirse el patriota, porque, siendo una verdad el ser amante a su patria, es digno a que se le anteponga, y se forme de &eacute;l no s&oacute;lo el mejor concepto, sino que tambi&eacute;n se le proporcione la mejor comodidad y ventajas: es lo primero; y lo segundo, porque aprisionando m&aacute;s su voluntad, se gana un partidario y orador que forma con su adhesi&oacute;n una parte s&oacute;lida de su cimiento. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Igualmente con los segundos, a la menor semiprueba de hechos, palabras, etc., contra la causa, debe castigarse con pena capital, principalmente cuando concurran las circunstancias de recaer en sujetos de talento, riqueza, car&aacute;cter, y de alguna opini&oacute;n; pero cuando recaiga en quienes no concurran &eacute;stas, puede tenerse alguna consideraci&oacute;n moderando el castigo; pero nunca haciendo de &eacute;stos la m&aacute;s m&iacute;nima confianza, aun cuando diesen las pruebas m&aacute;s relevantes y aun cuando se desprendiesen de la mitad de sus intereses, hasta tanto no consolidar nuestro sistema sobre bases fijas y estables; que entonces s&iacute;, a los que se hubiesen distinguido con servicios particulares se les debe atender, y, formando de ellos el concepto a que son acreedores, participarles el premio. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>En los mismos t&eacute;rminos, como la conducta de estos segundos y su adhesi&oacute;n contraria a nuestra causa es radicalmente conocida, sin embargo, el Gobierno debe, tanto en la Capital como en todos los pueblos, a proporci&oacute;n de su extensi&oacute;n, conservar unos esp&iacute;as no de los de primer ni segundo orden, en talentos y circunstancias, pero de una adhesi&oacute;n conocida a la causa, a quienes indistintamente se les instruya bajo de secreto, comision&aacute;ndolos para que introduci&eacute;ndose con aquellas personas de m&aacute;s sospecha, entablando comunicaciones, y manifest&aacute;ndose siempre de un modo contrario de pensar a la causa que se defiende, traten de descubrir por este medio los pensamientos de nuestros enemigos y cualesquiera tramas que se pudieran intentar; y a &eacute;stos d&eacute;bese agraciarlos con un corto sueldo mensual, instruy&eacute;ndolos como he referido, bajo de ciertas restricciones que se les debe imponer; &eacute;stos no han de obtener ning&uacute;n empleo o cargo alguno, ni aun el de soldado, pues este solo car&aacute;cter ser&iacute;a suficiente para frustrar los intentos de este fin. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Consiguientemente cuantos caigan en poder de la Patria de estos segundos exteriores e interiores, como gobernadores, capitanes generales, mariscales de campo, coroneles, brigadieres, y cualesquiera otros de los sujetos que obtienen los primeros empleos de los pueblos que a&uacute;n no nos han obedecido, y cualesquiera otra clase de personas de talento, riqueza, opini&oacute;n y concepto, principalmente las que tienen un conocimiento completo del pa&iacute;s, situaciones, caracteres de sus habitantes, noticias exactas de los principios de la revoluci&oacute;n y dem&aacute;s circunstancias de esta Am&eacute;rica, debe decapit&aacute;rselos lo primero, porque son unos antemurales que rompemos de los principales que se opondr&iacute;an a nuestro sistema por todas caminos; lo segundo, porque el ejemplo de estos castigos es una valla para nuestra defensa, y adem&aacute;s nos atraemos el concepto p&uacute;blico; y lo tercero, porque la Patria es digna de que se le sacrifique estas v&iacute;ctimas como triunfo de la mayor consideraci&oacute;n e importancia para su libertad, no s&oacute;lo por lo mucho que pueden influir en alguna parte de los pueblos, sino que dej&aacute;ndolos escapar podr&iacute;a la uniformidad de informes perjudicarnos mucho en las miras de las relaciones que debemos entablar. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>&Uacute;ltimamente la m&aacute;s mera sospecha denunciada por un patriota contra cualquier individuo de los que presentan un car&aacute;cter enemigo, debe ser o&iacute;da y aun debe d&aacute;rsele alguna satisfacci&oacute;n, suponiendo que sea totalmente infundada, por s&oacute;lo un celo patri&oacute;tico mal entendido, ya desterr&aacute;ndolo por alg&uacute;n tiempo, m&aacute;s o menos lejos del pueblo donde resida, o apropi&aacute;ndole otra pena, seg&uacute;n la entidad del caso, por un sinn&uacute;mero de razones que omito, pero una de ellas es para que el denunciante no enerve el celo de su comisi&oacute;n, vea que se tiene confianza, y se forma concepto de su persona. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>En cuanto a los terceros individuos, tambi&eacute;n ser&aacute; de la obligaci&oacute;n del Gobierno hacer celar su conducta, y los que se conozcan de talento y m&aacute;s circunstancias, llamarlos, ofrecerles, proponerles y franquearles la protecci&oacute;n que tenga a bien el Gobierno dispensarles, a proporci&oacute;n de empleos, negocios y dem&aacute;s, sin dejar de atender a la clase de bienes que gozan y la cantidad de sus caudales y trabas que los liguen, sin hacer nunca una manifiesta confianza hasta penetrar sus intenciones y su adhesi&oacute;n, practic&aacute;ndose esto por aquellos medios que son m&aacute;s propios y conducentes. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Asimismo la doctrina del Gobierno debe ser con relaci&oacute;n a los papeles p&uacute;blicos muy halag&uuml;e&ntilde;a, lisonjera y atractiva, reservando en la parte posible, todos aquellos pasos adversos y desastrados, porque aun cuando alguna parte los sepa y comprenda, a lo menos la mayor no los conozca y los ignore, pintando siempre &eacute;stos con aquel colorido y disimulo m&aacute;s aparente; y para coadyuvar a este fin debe disponerse que la semana que haya de darse al p&uacute;blico alguna noticia adversa, adem&aacute;s de las circunstancias dichas, ordenar que el n&uacute;mero de Gacetas que hayan de imprimirse, sea muy escaso, de lo que resulta que siendo su n&uacute;mero muy corto, podr&aacute;n extenderse menos, tanto en lo interior de nuestras provincias, como fuera de ellas, no debi&eacute;ndose dar cuidado alguno al Gobierno que nuestros enemigos repitan y contradigan en sus peri&oacute;dicos lo contrario, cuando ya tenemos prevenido un juicio con apariencias m&aacute;s favorables; adem&aacute;s, cuando tambi&eacute;n la situaci&oacute;n topogr&aacute;fica de nuestro continente nos asegura que la introducci&oacute;n de papeles perjudiciales debe ser muy dif&iacute;cil, en atenci&oacute;n a que por todos caminos, con las disposiciones del Gobierno debe privarse su introducci&oacute;n. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Los bandos y mandatos p&uacute;blicos deben ser muy sanguinarios y sus castigos al que infringiere sus deliberaciones muy ejecutivos, cuando sean sobre asuntos en que se comprometan los adelantamientos de la Patria, para ejemplo de los dem&aacute;s. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Luego que algunos pueblos, tanto del Per&uacute;, como de la Banda Oriental hayan sucumbido, se deben ocupar aquellos primeros empleos por sujetos que, considerando en ellos alguna reputaci&oacute;n y talento, podr&iacute;a servir de mucha extorsi&oacute;n su asistencia en esta Capital; y por lo tanto debe separ&aacute;rselos con esta pol&iacute;tica, a fin de obviar algunas convulsiones populares y mutaciones de gobierno, a que est&aacute; expuesta la Patria, por el partido de la ambici&oacute;n. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Tambi&eacute;n deben darse los grandes empleos, como generales, etc., a sujetos en quienes puedan concurrir las mismas circunstancias explicadas ya en la reflexi&oacute;n antecedente. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Asimismo, cuando los sujetos que empleados en los primeros cargos, como gobernadores de los pueblos, jefes de divisiones, o generales, llegasen a obtener una grande opini&oacute;n y concepto, m&aacute;xime los que gobiernan fuerzas, debe precisarse con disimulo mandarlos de unos a otros o con cualquier otro pretexto, llam&aacute;ndolos a la Capital, separarlos de sus encargos por alg&uacute;n tiempo, haciendo variar sus comisiones despu&eacute;s, a fin de que como son los que manejan las fuerzas, ayudados de la opini&oacute;n y concepto, no puedan cometer atentados que comprometan la felicidad p&uacute;blica, de lo que causar&iacute;an disensiones intestinas y guerras civiles; lo mismo debe ejecutarse cuando la opini&oacute;n y concepto de los primeros empleados en todo ramo claudique en los pareceres p&uacute;blicos, aunque sea sin causa verdadera, d&aacute;ndoles luego el Gobierno una satisfacci&oacute;n secreta de las causas que han dado margen a retirarlos de sus empleos; y, sin perjudicar su m&eacute;rito, emplearlos en oportunidad con variaci&oacute;n de destino. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Siendo los magistrados, justicia, tribunales y dem&aacute;s autoridades, el antemural y sost&eacute;n de los respetos p&uacute;blicos, donde algunas veces, cuando son ocupados por hombres corrompidos, y llenos de vicios, se acogen los tumultuosos, prevali&eacute;ndose de la protecci&oacute;n y respecto para alguna trama, o deliberaciones; se debe precaver que dichos tribunales, justicias, magistrados y dem&aacute;s empleos sean ocupados por personas de nuestra entera satisfacci&oacute;n, quienes instruidos de nuestras ideas en la parte que les toque, nos sean adictos para estorbar el apoyo de los ambiciosos y perturbadores del orden p&uacute;blico, y adem&aacute;s prever cualquiera atentaci&oacute;n contra las autoridades del Gobierno, que resulte en perjuicio de la causa, observ&aacute;ndose siempre la pol&iacute;tica que debe guardarse con respecto a la reclamaci&oacute;n p&uacute;blica, por opini&oacute;n y concepto; adopt&aacute;ndose, cuando no haya otro, el medio del mal el menos. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>A todos los oficiales y militares (no siendo de aquellos muy conocidos que tengan acreditado ya su patriotismo), no debe despreci&aacute;rselos y acomod&aacute;ndolos despacharlos fuera de la Capital, a las campa&ntilde;as del Per&uacute;, o la Banda Oriental. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>En los mismos t&eacute;rminos, d&eacute;bese sin recelo dar empleos a todos los extranjeros, seg&uacute;n el m&eacute;rito o talento de cada uno, pues es cre&iacute;ble que &eacute;stos si no por patriotismo, a lo menos por el inter&eacute;s que les resulte, ser&aacute;n fidedignos en la confianza que de ellos se haga. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Por consiguiente, el Gobierno debe tratar, y hacer publicar con la mayor brevedad posible, el reglamento de igualdad y libertad entre las distintas castas que tiene el Estado, en aquellos t&eacute;rminos que las circunstancias exigen, a fin de, con este paso pol&iacute;tico, excitar m&aacute;s los &aacute;nimos; pues a la verdad siendo por un principio innegable que todos los hombres descendientes de una familia est&aacute;n adornados de unas mismas cualidades, es contra todo principio o derecho de gentes querer hacer una distinci&oacute;n por la variedad de colores, cuando son unos efectos puramente adquiridos por la influencia de los climas; este reglamento y dem&aacute;s medidas son muy del caso en las actualidades presentes. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>En la misma forma debe tratarse sobre el reglamento de la prohibici&oacute;n de la introducci&oacute;n de la esclavitud, como asimismo de su libertad, con las circunstancias que tenga a bien establecerla, pero siempre protegiendo a cuantos se acojan a nuestras banderas, declar&aacute;ndolos libres, a los unos, si sus amos fueren del partido contrario, y a los otros, rescat&aacute;ndolos con un tanto mensual de los sueldos que adquieran en la milicia, para de esta forma no descontentar a sus amos, pues es evidente que tocando al hombre en sus intereses claudica no s&oacute;lo el patriotismo sino la buena fe y dem&aacute;s circunstancias que lo adornan; lo que me franquea decir que si los fondos del erario fueran suficientes para los gastos del Estado, hasta radicar su establecimiento, yo responder&iacute;a con mi cabeza de la seguridad de nuestra libertad, en la mitad del tiempo que de otra manera necesitaremos. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>&Uacute;ltimamente, el misterio de Fernando es una circunstancia de las m&aacute;s importantes para llevarla siempre por delante, tanto en la boca como en los papeles p&uacute;blicos y decretos, pues es un ayudante a nuestra causa el m&aacute;s soberbio; porque aun cuando nuestras obras y conducta desmientan esta apariencia en muchas provincias, nos es muy del caso para con las extranjeras, as&iacute; para contenerlas ayudados de muchas relaciones y exposiciones pol&iacute;ticas, como igualmente para con la misma Espa&ntilde;a, por alg&uacute;n tiempo, proporcion&aacute;ndonos, con la demora de los auxilios que debe prestar, si resistiese, el que vamos consolidando nuestro sistema, y consiguientemente nos da un margen absoluto para fundar ciertas gestiones y argumentos, as&iacute; con las cortes extranjeras, como con la Espa&ntilde;a, que podremos hacerles dudar cu&aacute;l de ambos partidos sea el verdadero realista; estas circunstancias no admiten aqu&iacute; otra explicaci&oacute;n, por ser muy extensa, y fuera del orden a que se propone este plan, cuyas m&aacute;ximas dar&eacute; por separado en otras instrucciones, luego que concluya la obra que trata de &eacute;stas y otras, titulada: Intereses generales de la Patria y del Estado Americano; adem&aacute;s, que aun para atraernos las voluntades de los pueblos, tampoco no ser&iacute;a oportuno una declaraci&oacute;n contraria y tan fuera de tiempo, hasta que radicalmente no sentemos nuestros principios sobre bases fijas y estables y veamos los sucesos de la Espa&ntilde;a la suerte que corren. </strong>
	</div>
	</li>
</ol>
<h3 style="margin: auto 0cm" align="left"><a name="Art.C3.ADculo._2.C2.B0"></a><span class="editsection">[<a href="http://es.wikisource.org/w/index.php?title=Plan_de_las_operaciones&amp;action=edit&amp;section=2" title="Editar secci&oacute;n: Art&iacute;culo. 2&deg;">editar</a><font face="Times New Roman" color="#000000">]</font></span><font face="Times New Roman"> <span class="mw-headline">Art&iacute;culo. 2&deg;</span></font></h3>
<p align="left">
<strong>En cuanto al medio m&aacute;s adecuado y propio a la sublevaci&oacute;n de la Banda Oriental del R&iacute;o de la Plata, rendici&oacute;n de la plaza de Montevideo y dem&aacute;s operaciones a este fin, son las siguientes:</strong>
</p>
<ol>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>En cuanto a los principios de esta empresa, son muy vastos y dilatados, no los principios ni los medios, sino los fines de sus operaciones, porque, a la verdad, es la plaza de Montevideo el &uacute;nico baluarte que considero se opondr&aacute; en gran parte a nuestros designios, mediante a que no se logr&oacute; ya el golpe premeditado, conforme se proyect&oacute; el d&iacute;a 12 de agosto del presente a&ntilde;o, bajo la direcci&oacute;n del comandante de infanter&iacute;a ligera de aquella plaza, don Prudencio Murgiondo, y m&aacute;xime cuando no tenemos una marina capaz y superior a la que tiene la plaza de Montevideo, que entonces bloque&aacute;ndola por mar y estrech&aacute;ndola por tierra con una fuerza suficiente, evidentemente aseguro que no necesitar&iacute;amos, en caso semejante, m&aacute;s planes y combinaciones para su rendici&oacute;n; pero, como la suerte no cuadra completa, es preciso no abandon&aacute;ndonos, premeditar los medios m&aacute;s conducentes. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>En esta inteligencia, sentado por principio innegable que una grande obra nunca se comenz&oacute; por sus extremidades, y que cuanto m&aacute;s s&oacute;lido es su cimiento, m&aacute;s perfecta es su conclusi&oacute;n: en esta virtud, no es el golpe el que debe dirigirse primero a la plaza de Montevideo, es realmente a los pueblos de su campa&ntilde;a, y en esta suposici&oacute;n, es m&aacute;s f&aacute;cil disuadir y persuadir a diez que a ciento, y batir a veinte mil individuos detallados que a diez mil en masa; en consecuencia de estas exposiciones, habi&eacute;ndose comunicado ya a los Comandantes militares y Alcaldes de los pueblos de la Banda Oriental el anuncio de la instalaci&oacute;n de la junta Gubernativa, a nombre del se&ntilde;or don Fernando VII, en esta Capital, es preciso que se capte la voluntad de aquellos y de los eclesi&aacute;sticos de todos los pueblos, ofreci&eacute;ndoles la beneficencia, favor y protecci&oacute;n, encarg&aacute;ndoles comisiones y honr&aacute;ndolos con confianza y aun con algunos meros atractivos de inter&eacute;s, para que, como padres de aquellos peque&ntilde;os establecimientos, donde se han dado a estimar, hecho obedecer y obtenido opini&oacute;n, sean los resortes principales e instrumentos de que nos valgamos, para que la instrucci&oacute;n de nuestra doctrina sea proclamada por ellos, tenga la atenci&oacute;n y el justo fruto que se solicita. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Adem&aacute;s, debe pedirse a los alcaldes, comandantes y curas de los pueblos, unas listas de los sujetos m&aacute;s capaces y de m&aacute;s probidad, talento y respeto, con las dem&aacute;s circunstancias de sus caudales y clases de ellos, que sean capaces de poderlos ocupar en asuntos del servicio, y en la misma forma a &eacute;stos se les debe agasajar y atraer, despach&aacute;ndoles t&iacute;tulos de oficiales, y proveyendo en ellos algunos cargos de los que se supriman a aquellos que no sean de la opini&oacute;n de los pueblos, pidi&eacute;ndose al mismo tiempo a dichas justicias una relaci&oacute;n de todos los europeos, y sus circunstancias, los que obtienen encargos o no, y los que son o dejan de ser del concepto y opini&oacute;n p&uacute;blica. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Luego, inmediatamente, debe determinarse que los alcaldes, partidarios y dem&aacute;s jueces de la campa&ntilde;a publiquen por bando, con toda forma la m&aacute;s solemne, que se les remitir&aacute; de este Gobierno, la disposici&oacute;n de que todos los desertores, de cualquier regimiento, tiempo y cualesquiera circunstancias que hayan precedido al tiempo de su deserci&oacute;n, present&aacute;ndose dentro de un t&eacute;rmino fijado, ser&aacute;n indultados y perdonados, abon&aacute;ndoles su tiempo y borr&aacute;ndoles de sus filiaciones toda nota, si quisieren continuar en el servicio; y para el efecto ser&aacute;n despachados a esta Capital, con una papeleta, por el juez del partido donde se hubieren presentado, coste&aacute;ndoles su viaje de los fondos de &aacute;rbitros de los mismos pueblos. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>En la misma forma, como he referido, debe irse haciendo publicar las dem&aacute;s providencias con alguna lentitud, sin mostrar de golpe el veneno a los pueblos envejecidos en sus costumbres antiguas; y as&iacute;, luego deben de hacerse fijar edictos en todos los pueblos y su campa&ntilde;a, para que cualquiera delincuente de cualquiera clase y condici&oacute;n que haya sido su delito, y que hubieren causas abiertas en los respectivos tribunales, present&aacute;ndose y emple&aacute;ndose en servicio del Rey, quedar&aacute;n exentos de culpa, pena y nota, entreg&aacute;ndoseles las mismas causas para que no quede indicio alguno, bajo el concepto de que a cada uno se le emplear&aacute; conforme a sus talentos y circunstancias; y en este caso, se previene a los alcaldes y dem&aacute;s jueces remitan una informaci&oacute;n del concepto que entre la gente vaga y ociosa tiene cada individuo de &eacute;stos, igualmente de su valor, influencia que tienen, talento y conocimientos campestres, para distinguirlos en los puestos de oficiales y otros cargos; que a &eacute;stos y otros muchos de quienes es preciso valernos, luego que el Estado se consolide se apartan como miembros corrompidos que han merecido la aceptaci&oacute;n por la necesidad. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Al mismo tiempo de darse estos pases, deben mandarse algunos agentes a cada pueblo, de conocimiento y con las instrucciones necesarias que sean del caso, sin que propaguen de golpe las especies de su misi&oacute;n, mand&aacute;ndolos recomendados a las casas m&aacute;s principales, y de los jueces, tanto para observar la conducta de &eacute;stos, como para sembrar la benevolencia y buenas disposiciones del nuevo gobierno, lo justo de &eacute;l, su actividad en los negocios, los fines santos de conservar a nuestro Soberano el preciso destino de la Am&eacute;rica del Sud, la felicidad que nos promete, la igualdad y dem&aacute;s beneficios de un gobierno sabio y ben&eacute;fico; pero al mismo tiempo pint&aacute;ndoles la lucha de nuestra Espa&ntilde;a, el gran poder de Napole&oacute;n, las pocas disposiciones y recursos y la ninguna esperanza que le quedan a la infeliz Espa&ntilde;a, de cuyos resultados ser&aacute; indispensable su total exterminio; y que los debates de algunos pueblos de lo interior con la Capital, son s&oacute;lo procedidos de la avaricia y ambici&oacute;n al mando, queriendo negarle un derecho tan antiguo y de preferencia; suponiendo al mismo tiempo que se dirig&iacute;an las miras de aquellos antiguos gobernantes hacia la entrega a Napole&oacute;n, y esto siempre con Fernando en la boca, que igualmente el haber quitado algunos jefes y castig&aacute;ndolos, es porque habi&eacute;ndoseles encontrado contestaciones con la Francia, trataban de intrigar y adherir hacia las miras inicuas de Napole&oacute;n: y que relativo a estas consecuencias, se hab&iacute;a descubierto que las tropas que se hab&iacute;an desarmado en el a&ntilde;o de 1809, fue ya con designio de apocar las fuerzas y extenuar el Estado, con relaci&oacute;n a las miras de entrega, cuyas tropas trataba el nuevo gobierno de volver a armar bajo de mejor pie y disciplina; &eacute;stas y otras disposiciones pol&iacute;ticas dar&eacute; por separado en la obra anunciada, pues &eacute;ste s&oacute;lo es un bosquejo de lo que debe observarse, y a estos agentes debe se&ntilde;al&aacute;rseles un sueldo competente para la subsistencia, con la esperanza de atender sus servicios oportunamente. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Puesta la campa&ntilde;a en este estado, y surtiendo el efecto que se promete por el r&eacute;gimen de estas operaciones, llen&aacute;ndola de papeles p&uacute;blicos, seductivos y lisonjeros, que deben remitirse todas las semanas, y captados los &aacute;nimos de sus habitantes, ser&iacute;a muy del caso atraerse a dos sujetos por cualquier inter&eacute;s y promesas, as&iacute; por sus conocimientos, que nos consta son muy extensos en la campa&ntilde;a, como por sus talentos, opini&oacute;n, concepto y respeto, como son los del capit&aacute;n de dragones don Jos&eacute; Rondeau y los del capit&aacute;n de blandengues don Jos&eacute; Artigas; quienes, puesta la campa&ntilde;a en este tono, y concedi&eacute;ndoseles facultades amplias, concesiones, gracias y prerrogativas, har&aacute;n en poco tiempo progresos tan r&aacute;pidos, que antes de seis meses podr&iacute;a tratarse de formalizar el sitio de la plaza, pues al presente, para emprender estas ideas, no deben hacerse con una fuerza armada, por lo que puede arg&uuml;ir la maldad de algunos genios, cuando esta empresa no ofrece ning&uacute;n riesgo y nos consta muy bien que las fuerzas de Montevideo no pasan de ochocientos hombres, y que todav&iacute;a all&iacute; no se han tomado providencias para armar a sus habitantes, y que su gobernador es tan inepto, que ni aun es para gobernarse a s&iacute; mismo, y que dicha guarnici&oacute;n no es ni suficiente para guardar la plaza de los atentados que nuestro partido pudiera emprender, por los recelos que deben causarle nuestras observaciones. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Adem&aacute;s, teniendo, como he dicho, esp&iacute;as en los pueblos, comunicando &eacute;stos todas las noticias particulares y verdaderas que ocurran de cualquiera clase que sean, debe tambi&eacute;n tener el Gobierno en esta Capital seis u ocho sujetos que se empleen en escribir cartas an&oacute;nimas, ya fingiendo o suplantando nombres y firmas supuestas, tanto para la plaza de Montevideo, como para la campa&ntilde;a, en que su contenido, v. gr., sea el siguiente: Debe suponerse, en su sentido, que se ha recibido cartas de alguien, a quien se contesta; en ellas se ha de expresar el acuse de recibo de aquellas noticias que se han tenido verdaderas, por los agentes, para dar un color sublime a la apariencia, suponiendo igualmente diversidad de impostura, ya de que queda orientado, de que le comunicar&aacute; todas las operaciones p&uacute;blicas y secretas, o ya de que conoce su patriotismo acerca de la causa de la Patria, de cuyo queda satisfecha el Gobierno, o ya de ofertas que se suponga haya hecho, y otras cartas sean mandadas por diferentes conductos, cuando se proporcione, con encargo reservado de manifestarlas y hacerlas interceptar por los gobernadores, sat&eacute;lites y dem&aacute;s justicias de Montevideo, ya porque por el tribunal de vigilancia o por el gobierno, han de ser abiertas, las cuales con apariencias de unas demostraciones tan convincentes, por muchas razones que expongan aquellos sujetos a quienes se dirigen dichas cartas, y aunque juren no conocer semejantes firmas, y protesten que son imposturas, &uacute;ltimamente, por muchos alegatos que expongan, nunca podr&aacute; dejar el gobierno de parar su atenci&oacute;n, y mirarlos como sospechosos, cuando aparezcan a la vista comprobados unos datos tan positivos con cosas ver&iacute;dicas, como, v. gr., el acuse de noticias y disposiciones que el gobierno y las justicias han tomado de antemano, real y verdaderamente, siendo conforme lo pintan las cartas; de aqu&iacute; resulta adem&aacute;s que por mucho que se le oculte al pueblo, no puede dejar &eacute;ste de trascender algo, y por cuya combinaci&oacute;n indisponemos de esta forma los &aacute;nimos del populacho con los de aquellos sujetos de m&aacute;s car&aacute;cter y caudales, a quienes se haya enviado algunas de aquellas cartas, que podr&iacute;an servir y ayudarles en su empresa y con sus talentos o bienes, los que vi&eacute;ndose vilipendiados y calumniados, no har&aacute;n una mitad de lo que podr&iacute;an hacer en favor de aqu&eacute;lla, y, tal vez, algunos, enconados sus esp&iacute;ritus, abandonando o tray&eacute;ndose consigo la parte de sus bienes que puedan salvar, en las ocasiones que haya proporci&oacute;n, tomen el partido de salirse afuera de la plaza, y venirse a nuestros territorios; de lo que resulta infinidad de adelantamientos con esta propagaci&oacute;n de imposturas, y que cuantos m&aacute;s hombres de caudales y adictos tengamos, m&aacute;s recursos se nos presentan, y a nuestros enemigos muchos menos. Para estos ardides nos franquea un margen absoluto la diversidad de opiniones y divisiones en que est&aacute;n las familias, pues unas son de un bando, otras de otro; y, por lo tanto, se deben escribir las cartas de padres a hijos, de t&iacute;os a sobrinos, de mujeres a maridos, etc., y adem&aacute;s por este orden, con cuya idea no puede dudarse, logremos dividir los &aacute;nimos e indisponerlos de tal manera que quiz&aacute; causemos disensiones y convulsiones populares, de que podemos sacar mucho fruto, sembrando entre ellos mismos la semilla de la discordia y desconfianza. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Las cosas, en el estado que la antecedente reflexi&oacute;n menciona, presentan ya ocasiones que no deben desperdiciarse, mandando inmediatamente a los pueblos del Uruguay y dem&aacute;s principales de la campa&ntilde;a, una fuerza de quinientos a seiscientos hombres con oficiales, sargentos, cabos y dem&aacute;s, para que sirviendo de apoyo se vayan organizando en los mismos pueblos algunos escuadrones de caballer&iacute;a y cuerpos de infanter&iacute;a, teni&eacute;ndose presente el haberse atra&iacute;do ya a nuestro partido honr&aacute;ndolos con los primeros cargos, a un Barde, negro, a un Baltasar Bargas, o a los hermanos y primos de Artigas, a un Benav&iacute;dez, a un V&aacute;zquez, de San Jos&eacute;, y a un Baltasar Ojeda, etc., sujetos que, por lo conocido de sus vicios, son capaces para todo, que es lo que conviene en las circunstancias, por los talentos y opiniones populares que han adquirido por sus hechos temerarios: y despu&eacute;s de &eacute;stos aquellos de quienes se tenga informe por los jueces, y lo que &eacute;stos mismos propongan, para que y&eacute;ndose formando algunos cuerpos de tropas e instruy&eacute;ndose en el arte militar, mand&aacute;ndoles de aqu&iacute; todo lo que fuera menester, se alisten y comiencen a hacer algunas correr&iacute;as, y a hacerse obedecer a la fuerza, y no a las consideraciones. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Ya alarmados los pueblos y unidas las fuerzas en masa, mandando de aqu&iacute; los jefes y una mitad de oficiales, a lo menos, de los m&aacute;s instruidos, que se hallan agregados en los tercios de esta Capital, uniform&aacute;ndolos y pag&aacute;ndoles sus sueldos corrientes, se podr&aacute; comenzar a invadir y adelantar terreno hacia la plaza de Montevideo, para ir alarmando, y protegiendo el sistema de aquellos pueblos inmediatos que est&aacute;n bajo la garant&iacute;a de aqu&eacute;lla, provey&eacute;ndoles al mismo tiempo de trenes, tiendas de campa&ntilde;a y dem&aacute;s necesario. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Ya en este caso, ningunos podr&aacute;n ser m&aacute;s &uacute;tiles para los adelantamientos de esta empresa, que don Jos&eacute; Rondeau, por sus conocimientos militares adquiridos en Europa, como por las dem&aacute;s circunstancias expresadas, y &eacute;ste para general en jefe de toda la infanter&iacute;a; y para la caballer&iacute;a, don Jos&eacute; Artigas, por las mismas circunstancias que obtiene con relaci&oacute;n a la campa&ntilde;a; y verific&aacute;ndose estas ideas, luego inmediatamente debe de mandarse de esta Capital el n&uacute;mero de tres a cuatro mil hombres de tropa arreglada, con la correspondiente plana mayor de oficiales para el ej&eacute;rcito, de conocimientos, talentos y adhesi&oacute;n a la Patria, con el plan de combinaciones y operaciones militares que deben observar, con las amplias facultades de obrar en todo lo dem&aacute;s seg&uacute;n les pareciere m&aacute;s adecuado a sus conocimientos y circunstancias. Nota. -Queda de mi cargo presentar un plan de las instrucciones militares que deben regir las operaciones de la campa&ntilde;a que se haga para la rendici&oacute;n de Montevideo, con todas las circunstancias m&aacute;s posibles para asegurar toda su campa&ntilde;a a nuestro favor en poco tiempo. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Los hacendados que por seguir el partido contrario abandonasen sus casas, criados y haciendas, se les llamar&aacute; por edictos p&uacute;blicos, y si a los terceros no compareciesen, se considerar&aacute;n sus haciendas, ganados, caballadas y dem&aacute;s que sean de su pertenencia, como bienes leg&iacute;timos de la patria y servir&aacute;n para la manutenci&oacute;n del ej&eacute;rcito en la dicha campa&ntilde;a. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Adem&aacute;s, con las proclamas seductivas, halag&uuml;e&ntilde;as y lisonjeras con las frases de Libertad, Igualdad y Felicidad, se les estimular&aacute; a que concurran los vecinos de la Banda Oriental con aquellos auxilios de carros, carretas, caballadas, boyadas y otros que sean menester para el tr&aacute;nsito y conducci&oacute;n de las divisiones del ej&eacute;rcito en sus marchas, entusiasm&aacute;ndolos con papeles y certificados de buenos servidores, que se les dar&aacute; por los jefes de destacamentos y dem&aacute;s oficiales a quienes auxiliasen, a nombre del Gobierno Superior, mand&aacute;ndose de aqu&iacute; en medios pliegos de papel, documentos impresos, dej&aacute;ndose los correspondientes blancos para llenarlos con las correspondientes circunstancias que sean del caso, y si se denegasen a prestar aquellos auxilios correspondientes, se les har&aacute; comprender que se les tendr&aacute; por malos servidores y sospechosos a la causa que se defiende. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Luego, en el acto de rendirse la plaza de Montevideo, todo buque grande y peque&ntilde;o, y cualquier flotante de cualquier clase y condici&oacute;n que sea, no siendo ingl&eacute;s, portugu&eacute;s, americano, o de otra cualquier naci&oacute;n de las amigas o neutrales, o de individuos que tengan dadas pruebas de adhesi&oacute;n a la causa, por hechos u otras circunstancias, aun cuando existan dentro de la plaza de Montevideo, todos los dem&aacute;s ser&aacute;n confiscados a beneficio del Estado, comprendi&eacute;ndose asimismo todo buque espa&ntilde;ol que se halle en la bah&iacute;a de dicho puerto, con sus cargamentos y resultados, aun cuando sean sus due&ntilde;os individuos que justifiquen no haber intervenido en favor ni en contra, mediante a que son los principales enemigos contra quienes hacemos la guerra, en defensa de nuestra libertad. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Todas las fincas, bienes ra&iacute;ces y dem&aacute;s de cualquiera clase, de los que han seguido la causa contraria, ser&aacute;n secuestrados a favor del erario p&uacute;blico; igualmente los bienes de los espa&ntilde;oles en quienes concurran las circunstancias expresadas en la reflexi&oacute;n antecedente. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Igualmente deben ser secuestrados todos los bienes de todos los individuos de cualquiera clase y condici&oacute;n que sean, que se hayan hallado dentro de la plaza de Montevideo, al tiempo de su asalto o evacuaci&oacute;n, exceptuando los de aquellos que dejo explicados ya en la reflexi&oacute;n n&uacute;mero 14; y en la misma forma ser&aacute; exceptuada la parte de bienes que toque a los hijos o herederos forzosos de los individuos que se hayan encontrado dentro de la plaza y que les quepa la fuerza de la ley, si aquellos han seguido nuestra causa, en servicio o no, habi&eacute;ndose hallado fuera de la plaza, d&aacute;ndoles y poni&eacute;ndolos en posesi&oacute;n de la parte que les toque, se confiscar&aacute; la parte paterna o materna, y si madre o padre se hubiesen hallado tambi&eacute;n fuera de la plaza, s&oacute;lo se confiscar&aacute; la parte que pertenezca a aquella persona que teniendo derecho forzoso, se hubiese hallado dentro de la plaza, y consiguientemente se deja entender que no podr&aacute;n ser decomisados ningunos bienes que estando dentro de la plaza pertenezcan a alguien que no exista en ella, y los que hubiesen sido vendidos o embargados por el gobierno de Montevideo, ser&aacute; nula y de ning&uacute;n valor su venta, y ser&aacute;n devueltos a sus leg&iacute;timos due&ntilde;os, sufriendo este quebranto el que hubiese comprado. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Ser&aacute;n desterrados todos los espa&ntilde;oles y patricios y dem&aacute;s individuos que no hayan dado alguna prueba de adhesi&oacute;n a la causa con antelaci&oacute;n, y los extranjeros, si estando avecindados no justificasen haberse mantenido neutrales, y ser&aacute;n conducidos a los destierros de Malvinas, Patagones, y dem&aacute;s destinos que se paliasen por conveniente. </strong>
	</div>
	</li>
	<li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; tab-stops: list 36.0pt">
	<div align="left">
	<strong>Todos los que despu&eacute;s de sufrir la pena de secuestro en la parte que le toque no quisiesen sufrir la de destierro, que ser&aacute; de quince a&ntilde;os, y fuesen aptos para servir a la Patria en los ej&eacute;rcitos, se les alistar&aacute;, si voluntariamente quisieren, teni&eacute;ndose esta consideraci&oacute;n con aquellos en quienes hayan concurrido algunas circunstancias de atenci&oacute;n, que con aquellos, en quienes no concurran ningunos miramientos ni hayan concurrido, se les alistar&aacute; en los ej&eacute;rcitos, detall&aacute;ndolos en diferentes regimientos, y ser&aacute; por el t&eacute;rmino de quince a&ntilde;os el tiempo de su empe&ntilde;o. Los que no queriendo alistarse voluntariamente de los ya referidos, siendo aptos, sin achaques, ni imposibilidad alguna por edad ni otras circunstancias, ser&aacute;n destinados a los trabajos p&uacute;blicos; y los que por imposibilidad, achaques o edad no fuesen aptos, &eacute;stos ser&aacute;n conducidos a los referidos destierros para que cumplan &uacute;nicamente su tiempo, sin agobiarles con prisiones ni trabaj			<p>
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				<author>ibievacua</author>
				<category>desconcierto</category>
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		<pubDate>Fri, 09 Mar 2007 22:46:58 +0100</pubDate>
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